El Día Internacional de la Alfabetización es un recordatorio anual de una desigualdad fundamental que subsiste en nuestro mundo en vías de globalización: casi una de cada siete personas es aún analfabeta. Esta trágica injusticia se ve agravada por otra: el hecho de que, de un total de 880 millones de adultos analfabetos, más de 500 millones son mujeres.
Esta situación es inaceptable. Se trata de una afrenta a la dignidad del ser humano, que además resulta perjudicial para el futuro bienestar de la humanidad.
La alfabetización es indispensable para el desarrollo y la salud de las personas, las comunidades y los países. Se trata de una condición imprescindible para la parti-cipación eficaz de la gente en el proceso democrático. Constituye la base de la co-municación y la literatura escritas, que desde hace mucho tiempo han sido el princi-pal medio para tomar conciencia de las demás culturas y comprenderlas. Y, a la vez, es la forma más valiosa que tenemos de expresar, preservar y cultivar nuestra diver-sidad e identidad culturales. En pocas palabras, la alfabetización es un requisito pre-vio para la paz.
En muchos sentidos, la disparidad en los niveles de alfabetización es una de las más injustas, ya que hace mella en nuestra capacidad para superar las demás des-igualdades, a saber, entre hombres y mujeres, entre ricos y pobres, entre los privile-giados y los desposeídos de la era informática y entre los que pueden aprovechar las ventajas de la globalización y los que están excluidos de sus beneficios.
El derecho de todas las niñas y los niños a recibir una educación básica de calidad, que permita sentar las bases de un nivel suficiente de alfabetización, es el elemento central del movimiento Educación para Todos, que une a tantas partes del sistema de las Naciones Unidas. EN 2003 se inició el Decenio de las Naciones Unidas de la Alfabetización, una iniciativa forjada entre todos los países para imprimir dinamismo a nuestra labor en pro del objetivo convenido a nivel internacional de aumentar los niveles de alfabetización.
La alfabetización universal nos concierne a todos. Por consiguiente, deben participar en su logro toda la comunidad internacional, el sistema de las Naciones Unidas, la sociedad civil, el sector privado, los grupos locales y los particulares. En este Día Internacional de la Alfabetización reiteremos nuestro firme empeño en cumplir cabalmente el papel que nos corresponde en esa misión.
Un informe de la PNUD del año 2005 da datos concretos
En el Día Internacional de la Alfabetización del año 2005 ha hecho público el Informe de Desarrollo Humano de la ONU, en el que se destaca que existen 110 millones de menores sin escolarizar en los países pobres, y en 2015 no bajarán de los 47 millones, 19 de ellos en el África subsahariana. Si se mantienen las tendencias actuales, no se logrará el Objetivo del Milenio de conseguir la educación primaria universal en 2015, y para lograrlo habrá de pasar al menos otra década más.