En un momento tan crítico como el actual, marcado por el protagonismo
de la crisis económica y financiera y su fuerte impacto en el desempleo,
así como por unas medidas laborales injustas que precarizan las
condiciones de trabajo y la protección social, el día 8 de marzo, Día
Internacional de la Mujer, debe servirnos para recordar que la educación
está siendo uno de los sectores donde se están viviendo los recortes con
especial crudeza.
El significado de los recortes en educación, además de socavar uno de
los pilares fundamentales del estado de bienestar y atentar contra un
derecho fundamental, como es el de recibir una educación de calidad a lo
largo de la vida, se traduce en un retroceso en las condiciones de
igualdad para las mujeres.
Son las mujeres las que trabajan de forma mayoritaria en la enseñanza.
Los recortes que se están produciendo en las plantillas, los horarios y
salarios, repercuten de forma clara en un sector altamente feminizado.
Por otra parte, la supresión de programas; la precarización a la que está
sometida la educación; la eliminación de ayudas extraescolares; la
suspensión de programas específicos de educación en igualdad, de
prevención de violencia de género, de trabajo de asesoramiento, así
como la falta de ayudas a la educación infantil, repercute directamente
en la vida laboral y personal de las mujeres, que siguen, pese a los
avances conseguidos en los últimos años, siendo las responsables de la
atención, educación y cuidado de las hijas e hijos.
La crisis está sirviendo de excusa para volver a defender viejos
supuestos de un discurso estereotipado que defiende la escuela
segregada por sexos o cuestiona la utilización de un lenguaje no sexista.
Las cifras de violencia contra las mujeres, ponen de manifiesto que es
necesario seguir trabajando en una escuela mixta donde se aprenda a
relacionarse desde los buenos tratos, resolviendo los conflictos desde el
terreno del diálogo y la no agresión y luchando activamente contra la
violencia de género.
La educación afectivo y sexual, es otra de las líneas que es necesario
reforzar en todas los niveles educativos. Desde FETE-UGT seguimos
reafirmando que es imprescindible mantener, en los mismos términos en
que fue aprobada en 2010, la Ley de salud sexual y reproductiva, ya que
su modificación supondría un paso atrás en el derecho de las mujeres a
decidir.
En este sentido, contamos con un marco legislativo que define las distintas actuaciones a
realizar en el ámbito educativo en materia de igualdad. La Ley para la Igualdad Efectiva
entre mujeres y hombres. La Ley Integral de medidas para combatir la violencia contra
las mujeres y la citada Ley de salud sexual y reproductiva, disponen de artículos que
completan la Ley de Educación, definiendo que actuaciones deben implementarse.
Desde FETE UGT hemos realizado un importante camino en materia de igualdad. Como
muestra de nuestro compromiso por contribuir a una educación en igualdad, debemos
recordar el trabajo realizado con las maestras de la Segunda República y la campaña
Educando en Igualdad, que ha llegado a todas las Comunidades Autónomas.
Por todo ello, desde FETE-UGT queremos aprovechar la celebración del ocho de marzo,
para recordar, al conjunto de la sociedad, que la educación es un factor fundamental
para lograr alcanzar las mimas oportunidades entre mujeres y hombres, prevenir la
violencia de genero y construir una sociedad más justa, solidaria y equitativa.
Seguimos defendiendo el desarrollo, en todos los niveles de la educación, de las leyes de
igualdad. Un desarrollo que debe comenzar garantizando la financiación necesaria para la
creación de infraestructuras sociales en la educación infantil de 0 a 3 años, que
proporcione una educación de calidad y garantice la conciliación familiar, personal y
laboral.
Reclamamos el cese de recortes en los programas, recursos y plantillas educativas, que
cercenan los derechos de las personas a una educación de calidad, produciendo un
desmantelamiento de la educación como pilar de cohesión. Es necesario continuar con
programas de igualdad, en educación, que promuevan cambios en las actitudes y
valores, socialmente adjudicados, que contribuyan a una mayor corresponsabilidad
familiar y laboral entre mujeres y hombres, favoreciendo la sensibilización, prevención y
erradicación de todas las formas de violencia contra las mujeres.
FETE-UGT manifiesta que la crisis, ni puede, ni debe ser la excusa para retroceder en
políticas y programas educativos de igualdad. Los recortes en educación y en políticas de
igualdad son inaceptables y perjudican seriamente los logros alcanzados. No olvidemos
que la igualdad es un objetivo y un derecho de las sociedades democráticas.