La Educación inclusiva es un modelo que responde a las necesidades de cada alumna y alumno con distintas capacidades. Propone el diseño de entornos seguros y abiertos donde reciben la atención que necesitan para su pleno desarrollo, sintiéndose valorados y reconocidos, a la vez que aporta su singularidad a la comunidad educativa.
La educación inclusiva rompe con el modelo de déficit que etiqueta y limita el desarrollo integral y pleno de las personas, garantizando una educación de calidad a lo largo de la vida, basada en la igualdad de oportunidades, sin exclusiones ni segregaciones.
Con este fin, los equipos de los centros educativos inclusivos planifican sus objetivos, teniendo en cuenta la realidad de los alumnos y alumnas, de los que conocen sus capacidades, sueños y necesidades. Consideran imprescindible abrir el centro a la participación de la comunidad, introduciendo la colaboración y la creatividad en el desarrollo metodológico y curricular de cada una de las áreas de conocimiento, rompiendo con la monotonía y la visión homogénea del aula. Enseñan a convivir desde el respeto a la diversidad, descubriendo que con la cooperación aprendemos a intercambiar y a trenzar apoyos que nos enriquezcan, haciéndonos sentir parte de una comunidad que comparte valores de igualdad, solidaridad y justicia.
Los centros educativos no pretenden que las alumnas y alumnos se adapten a sus parámetros y exigencias, sino que por el contrario, diseñan los medios para responder a su singularidad. Buscan alcanzar el éxito educativo, desde una perspectiva integral según las circunstancias de cada persona.
En definitiva, el modelo inclusivo responde a una educación que garantiza los derechos de todos y todas, de forma que nadie quede fuera en ninguna de las etapas educativas y que todas las personas nos sintamos ciudadanas y ciudadanos de plenos derechos.
En este curso, debemos y profundizaremos sobre el significado de la educación inclusiva, sus objetivos, retos y oportunidades.
