La Red está llena de contenidos educativos de calidad, que si se saben encontrar y filtrar, pueden ser la base para construir nuestro propio entorno de aprendizaje a lo largo de toda la vida. De hecho, tal y como afirman algunos expertos en pedagogía, la educación superior del futuro no tiene por qué darse en una sola institución. El alumnado podría construir su propio recorrido acudiendo de forma virtual a clases de facultades de todo el mundo, accediendo a los contenidos y relacionándose con compañeros y profesorado a través de la Red, con la única barrera del idioma.
Pero el sistema educativo necesita de una renovación antes de llegar a la Universidad. A pesar de que en general en los países desarrollados el acceso a la educación está asegurado, las carencias de este sistema son claras en muchos estados, anclado en un modelo de clase magistral que ya no funciona. En el caso de España, el Ministerio de Educación ha publicado recientemente un informe según el cual, aunque los alumnos se defienden memorizando la teoría, tienen lagunas importantes a la hora de aplicarla, les falla la capacidad para resolver problemas de forma práctica y extraer reflexiones propias.
Las posibilidades de aprendizaje de la Web 2.0 se han empezado a considerar como una alternativa para mejorar la educación, utilizando herramientas multimedia y espacios de construcción común, como las wikis o los blogs. Sin embargo, tal y como explica el profesor e investigador del proyecto New Media Literacies Henry Jenkins, la Web 2.0 no es de por sí un modelo educativo ni un espacio de construcción colaborativa (subir un vídeo a Youtube, por ejemplo, no es un ejercicio que de por sí suponga demasiada interacción). Lo interesante de la Red está en el aprendizaje social, que se basa en la construcción de conocimiento a través de conversaciones e interacciones con otras personas. Según Jenkins, son las comunidades de interés, donde los jóvenes se juntan para compartir pasiones comunes, las que pueden servir de ejemplo educativo, un aprendizaje que no es tanto do it yourself como do it together. Comunidades de aficionados al anime, a un videojuego o a un tipo de música, donde los integrantes no sólo crean contenidos, sino que comentan, remezclan y discuten, con un interés mucho mayor del que podría haber en una clase.
Recientemente, Michele Knobel y Colin Lankshear han publicado DIY Media, creating, sharing and learning with new technologies, un libro que recoge prácticas creativas de aprendizaje que los jóvenes están realizando ya de forma paralela a la escuela. La publicación, dirigida principalmente a profesores, muestra los potenciales educativos de la creación de contenidos multimedia y cómo estas prácticas pueden trasladarse al aula.