¿Por qué existimos? ¿Por qué somos libres? ¿Qué es estar enamorado? ¿Por qué tenemos miedo? Este es el tipo de preguntas sobre la vida y el mundo que nos rodea que solemos hacernos. Preguntas difíciles, y a veces embarazosas, que a menudo no tienen una sola respuesta. Ahora que lo pienso es un libro para ayudar a encontrar esas respuestas y, sobre todo, animarnos a pensar por nosotros mismos.
A partir de 11 años. ¿Y por qué? ¿Y por qué? ¿Y por qué? De los tres a los cinco años no hay ningún niño o niña que no bombardee a sus mayores con machaconas preguntas sobre el origen de todas las cosas, algunas de difícil argumentación. Las dudas, claro, persisten en el tiempo. Para chicos algo más talluditos -en la titubeante franja entre los 11 y los 16 años, en plena formación de su personalidad- está planteado el singular libro Ahora que lo pienso, traducción al español del francés Pense pas bête.
La intención de sus autores, cuatro periodistas asesorados por el filósofo Oscar Benifier, es invitar a sus lectores -y de paso a sus padres- a que creen su propio pensamiento. Y para ello ponen ante sus ojos 30 cuestiones: ¿para qué sirve trabajar?, ¿se puede decir todo?, ¿qué es la muerte?, ¿cuándo se está enamorado? Lo que importa es la reflexión, encontrar la respuesta es circunstancial.
Treinta preguntas metafísicas encaradas con humor, breves párrafos, fotos, infinidad de ilustraciones e incluso una encuesta: para ti "tener éxito en la vida" es
... Detrás de Ahora que lo pienso hay una larga labor previa. Benifier discutió en clase con un grupo de niños sobre distintos conceptos incluidos en el volumen. "Apoyar las ideas con argumentos, aceptar los límites de todo lo que se acaba de enunciar, cambiar el punto de vista... Todo eso requiere un gran esfuerzo cuya recompensa es grande, y no es otra que la libertad", cuenta sobre el proceso en sus primeras páginas del libro.
Una estupenda manera, exigente y lúdica, de aprender a ser generoso ("tener más ¿nos hace realmente felices?"), tolerante ("unos creen en Dios y otros no"), valiente ("si no tienes miedo, no puedes tener valor"), abierto ("para gustos los colores"), crítico ("¿qué es bonito") e incluso vagos ("todos deberíamos tener derecho a la pereza").