Esta iniciativa parte de Escuela de Escritores y de la Red Internacional de Cuentacuentos, una organización creada recientemente y que agrupa a más de mil narradores orales de cincuenta países distintos en los cinco continentes.
“Contar cuentos pertenece al territorio mágico de la infancia, pero es una actividad que desencadena con mayor intensidad la creatividad, la imaginación, la comunicación y la interculturalidad”, explica uno de los fundadores de la RIC, el escritor madrileño Enrique Páez.
Páez, junto con otros doce narradores, fundó la Red Internacional de Cuentacuentos en septiembre de este año para “mantener viva la herencia de Sherezade –la protagonista de las mil y una noche- en unos tiempos en los que la oralidad está siendo desplazada de las relaciones interpersonales por las nuevas tecnologías”.
El taller literario Escuela de Escritores, que colabora con la RIC desde su nacimiento y que imparte clases de creación literaria a través de Internet desde hace diez años, recogió el guante de organizar un concurso en el que precisamente las nuevas tecnologías estuvieran al servicio de la tradición milenaria de contar cuentos.
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