Seguro que muchos habéis oído hablar de la Web 2.0 o habéis leído el término en revistas, periódicos, publicaciones
digitales, blogs…
Pero, ¿qué es la Web 2.0 y
cómo surgió? En realidad, el
término lo acuñó Tim O´Reilly
de O´Reilly Media en el 2004 tras una
sesión de “lluvia de ideas” entre
O´Reilly Media y MediaLive International
para referirse a esa nueva web
que se dejaba entrever tras el colapso
de las punto.com.
Lejos de significar este hecho el final
de la web, parecía que asistíamos al
nacimiento de otra basada en aplicaciones
que utilizaba la red como
plataforma con lo que no requerían
de instalación o actualización y
eran independientes del sistema
operativo.
Estas nuevas aplicaciones tenían
además un marcado carácter social y
colaborativo y permitían que los
usuarios que hasta entonces, en la
anterior Web 1.0 como comenzó a
llamarse, habían sido mayormente
“consumidores” de la información
publicada por otros, se convirtieran
en protagonistas pasando
no sólo a consumir información
sino a producirla igualmente
gracias a la facilidad del uso de
herramientas como blogs o wikis.
La nueva Web 2.0 es dinámica
y su filosofía aprovecha la inteligencia
colectiva para la construcción
del conocimiento
global. No hay mejor ejemplo en
este sentido que el proyecto de la
Wikipedia, un gigantesco esfuerzo
de colaboración a nivel
internacional que ha dado lugar a una
enciclopedia que se puede medir en
rigor y exactitud con la Enciclopedia
Británica como se puede leer en un
artículo publicado por la prestigiosa
revista Nature.
Web de Lectura/ Escritura
Otra forma de referirse a la Web
2.0 es llamarla la Web Read/
Write o en español la Web
de Lectura/ Escritura por lo
que hemos señalado más arriba: la
posibilidad de que cualquiera con
nulos conocimientos técnicos pueda
publicar (escriba) información en
Internet en contraposición a la Web
1.0 de sólo lectura.
Y también la encontraremos como
Web Social o Colaborativa
por las aplicaciones de redes sociales
que conectan grupos de personas
con intereses parecidos y posibilitan
el intercambio de información
y el trabajo colaborativo.
Web 2.0 y Educación
El uso de herramientas Web 2.0
está dando paso a una revolución
comparable a la que supuso para la
Mecánica de Newton la aparición de
la Teoría de la Relatividad de Einstein.
La información deja de ser un concepto
estático que es preciso almacenar
y guardar, para convertirse en
una “materia prima”, casi como el
agua, disponible cuando se precisa, y
que puede estirarse, encogerse, moldearse,
cambiar de formato, y presentarse
como nueva información
creada por los usuarios.
Pero además, la ingente cantidad de
información actualizada disponible
en Internet sobre cualquier
tema está poniendo en cuestión el
propio modelo educativo en el que el
profesor es casi el único depositario
del conocimiento en la clase junto
con el libro de texto y el alumno es
un receptor pasivo que escucha, toma
apuntes y hace pocas preguntas
limitándose a realizar actividades de
respuesta cerrada.
El nuevo modelo educativo que ya se
vislumbra con la introducción de las
TICS en el aula y en particular con las
potentes herramientas de colaboración
y de redes sociales
de la Web 2.0, modifica muchos
conceptos que tenemos adquiridos
desde hace siglos como el papel del
profesor o del alumno, las fronteras
de la clase, qué se enseña, cómo se
enseña, cómo se aprende, una apasionante
aventura de descubrimiento,
no exenta de riesgos en la que
muchos de los docentes extremeños
están ya envueltos.
En Extremadura tenemos profesores
que utilizan las TIC para cambiar
cómo se enseña y cómo se aprende,
a nuevas formas más en consonancia
con una juventud móvil y conectada,
la llamada Generación M:
móvil, multimedia, multitarea.
Muchos utilizan ya recursos de la
Web 2.0 como vídeos de YouTube
que insertan en sus blogs, utilizan
imágenes libres procedentes de almacenes
online como Flickr o el
CNICE o insertan presentaciones
multimedia que también pueden
compartir desde sus blogs. Embarcan
a sus alumnos en proyectos de investigación
guiada como en las Webquest
e incluso crean sus propios
materiales educativos utilizando
herramientas de autor como Atenex,
materiales que luego comparten
con toda la comunidad y
que, gracias al tipo de licencia, pueden
modificar para adaptar a sus
necesidades particulares.
Algunos son partidarios de las wikis
y de las posibilidades que esta
herramienta abre a la hora de fomentar
el trabajo colaborativo entre
los estudiantes, que gracias al
poder de acercamiento de las nuevas
tecnologías no están ya restringidos
al espacio físico de la clase.
Y son cada vez más los que están
conectados y pertenecen a redes
sociales como recientemente las
del Congreso de Internet en el Aula,
en las que comparten con otros profesores
españoles inquietudes, experiencias,
recursos...
La nueva clase tecnológica sufre un
cambio profundo en la forma de
hacer las cosas, más allá de la utilización
de las TIC como recurso atrayente
y motivador para el alumnado. La
nueva clase tecnológica aprovecha el
acceso al océano de información que
es Internet junto con las nuevas
herramientas de comunicación
y de redes sociales para
cambiar la propia metodología escolar
y el papel de profesores y alumnos.
La nueva clase es “flat” (plana) en el
sentido de que el conocimiento, debido
a la posibilidad de acceso universal
al mismo, fluye de forma bidireccional
entre profesores y alumnos
porque el profesor ya no es “profesor”
en todo momento ni el alumno
“alumno” siempre.
El profesor se convierte en “alumno”
pues sigue aprendiendo durante
toda la vida aprovechando las TIC
que le permiten formarse en cualquier
lugar y en cualquier momento a
través de cursos de e‐learning, y el
alumno muestra en muchos casos su
faceta de “profesor” cuando “produce”
nueva información como resultado
de su proceso de aprendizaje y la
comparte con el resto utilizando las
nuevas tecnologías.
Una clase sin fronteras físicas en la
que profesores que ya no “lo saben
todo” y alumnos que “sí saben algo”
se convierten en compañeros de
camino, actuando el profesor como
“coach” (orientador) en el proceso
de adquisición de habilidades para
“un futuro que, como dice David
Warlick, un influyente educador norteamericano
del campo de las tecnologías
aplicadas a la educación, no
podemos claramente predecir” y que
pasan por ser competentes en la
búsqueda, selección, organización,
presentación y comunicación
de la información para diversos
fines.