Seelie, el hada buena
de M. Luisa Guerrero
“Hay cosas que tenemos que cambiar. Una de ellas es el tradicional
concepto que siempre se ha tenido de la familia”
Portada del cuento "Seelie, el hada buena" de M. Luisa Guerrero
(de 7 a 9 años)
La palabra “hada” procede del latín fata, derivada a su vez
de fatum, el futuro, el hado, el destino.
“Seelie, el hada buena”, a partir de ahora
será para muchas personas nuestro destino,
nuestro “buen destino”.
Y el cuento termina con:
... ¿Tienes tú dos mamás, que se quieren
y que te quieren mucho?...
Y ahora tú me tendrías que contestar:
¡A mí, mis mamás me quieren muchíííísimo!
La ONG por la No Discriminación es consciente de la escasez de publicaciones dirigidas al público infantil en las que se desarrolle alguna historia que tenga relación con la homosexualidad. Asimismo, también de la dificultad que tienen sus autores para la publicación de sus relatos. Por todo ello, nuestra ONG decide iniciarse en la difícil tarea de llevar sus historias al público.
Nuestra editorial ha pensado también en los más pequeños, que empiezan a dar sus primeros pasos en la lectura. Por ello, hemos decidido editar algunos de nuestros cuentos infantiles en dos tipos de letra, la letra manuscrita y la letra mayúscula de palo seco, que es con la que normalmente inician su aprendizaje de lectura en la escuela.
Iniciamos esta andadura con dos cuentos infantiles:
“Seelie, el hada buena” de M. Luisa Guerrero
(autora del primer cuento infantil escrito en lengua castellana con protagonista lesbiana “La princesa Ana”)
"Y nosotros... ¿de dónde venimos?" de Isabel Carmen Rodríguez
La base de toda sociedad son los valores que
se siembran en la infancia y se desarrollan en la persona
a medida que se convierte en adulto.
Que el niño crezca con unos valores de
NO DISCRIMINACIÓN
por razones de
orientación o identidad sexual, raza, religión,
estatus social, discapacidad...
es esencial para formar personas íntegras.
Nadie es superior o inferior a nadie por el hecho
de ser diferente. La diferencia nos hace únicos
como seres humanos y eso ya por sí mismo
es un valor impagable.